Pinto sin una idea clara de adónde me lleva. Experimento con el color, la materia y las formas, dejando que cada obra vaya tomando su propio camino.

Con el tiempo, este proceso se ha convertido en una forma de parar, observar y dejar que aparezcan cosas que a menudo no sé explicar con palabras.

La pintura ha ido cambiando, igual que mi manera de mirar y de trabajar.

No busco un estilo cerrado ni decir qué debe verse en cada obra. Pinto desde la intuición, probando, explorando y dejando espacio para que cada persona encuentre algo propio.

 
 

 

 

 

 

 

Todo empezó experimentando

Cada serie abre un camino diferente

Desde entonces, la pintura me ha llevado a mirar de otra manera aquello que siempre me ha rodeado: la naturaleza, las conexiones, el origen de las cosas o aquello que no siempre podemos ver.

No busco respuestas. Pinto para seguir descubriendo.

 

 

 

Vivo en Olot, donde tengo un pequeño taller desde el que sigo pintando, experimentando y descubriendo.